«No valgo nada», «No sirvo para nada»… Estas frases reflejan una profunda baja autoestima.
¿Cómo reaccionar?
Quizás sientas la tentación de tranquilizarlos de inmediato con un «¡Claro que vales algo!», pero eso puede parecer superficial. En cambio, intenta con preguntas abiertas: «Te sientes así ahora, pero ¿ha habido alguna vez en que te hayas sentido diferente?».
“Triste”: una melancolía que no se desvanece
Decir “Estoy triste” puede parecer trivial, pero en el contexto de la depresión, esta tristeza es omnipresente y abrumadora.
¿Cómo reaccionar?
Escuchar y reconocer este dolor sin intentar borrarlo de inmediato ya es un gran apoyo. Animarles a buscar ayuda profesional, a la vez que se les demuestra que estás ahí para ellos, es fundamental.
“Cansado”: un agotamiento que va más allá de lo físico.

«Estoy cansado» no es simplemente una queja por falta de sueño. En la depresión, este cansancio es físico, mental y emocional. ¿
Cómo responder?
En lugar de simplemente aconsejarles que descansen, ofrézcales ayuda concreta: acompáñelos a una cita médica, sugiérales dar un paseo corto o, simplemente, bríndeles su apoyo.