Las consecuencias (¿Qué sucedió después?)
Presenté mi tesis al día siguiente. Todo salió a la perfección y aprobé con honores.
Elaine fue arrestada dos semanas después. El perito contable había rastreado más de 200 000 dólares en fondos malversados. El FBI le imputó cargos adicionales por fraude informático y manipulación de testigos, ya que había intentado, sin éxito, eliminar los archivos de respaldo del servidor de la universidad.
Mi padre se divorció de ella. Me pidió disculpas sinceramente, alegando que no tenía ni idea de la magnitud de lo que ella había estado haciendo. Le creí.
La universidad me otorgó una beca para continuar mi investigación. Mi tesis fue publicada y actualmente estoy cursando un doctorado, donde sigo estudiando la resistencia a los antibióticos.
¿Y Elaine? Está cumpliendo una condena de seis años en una prisión federal.
No la visito. No le escribo. Casi nunca pienso en ella, salvo cuando recuerdo aquella noche aterradora en la escalera.
Y entonces recuerdo la voz del decano: “No te preocupes por la tesis”.
Tenía razón.
Hay cosas mucho más poderosas que la crueldad de una sola persona.
Comunidad. Justicia. Y servidores de respaldo.