Una joven madre fallece menos de 24 horas después de dar a luz a trillizos: un desgarrador recordatorio de los riesgos para la salud materna.

Me puse en contacto con la familia de Aaliyah a través de una organizadora comunitaria que había estado ayudando con los preparativos del funeral. Estaban demasiado afectados para hablar públicamente, pero me enviaron un mensaje a través de la organizadora que jamás olvidaré.

“Díganle a la gente que esto le puede pasar a cualquiera. Aaliyah era joven. Estaba sana. Hizo todo bien. Y aun así murió. No queremos venganza. No queremos culpar a nadie. Solo queremos que las madres sepan que si sienten que algo anda mal después del parto, griten hasta que alguien las escuche. Ella no gritó. Fue demasiado educada. Díganles que no sean educadas.”

Esa última frase me destrozó.

Diles que no sean educados.

¿Cuántas mujeres han muerto por no querer molestar? ¿Por no querer quejarse? ¿Por confiar en que el sistema médico detectaría cualquier cosa realmente peligrosa?

Demasiados. Muchísimos.

¿Qué debe cambiar? (Un llamado a la acción realista)

No voy a pretender que leer un solo artículo solucionará la mortalidad materna. Pero sí les voy a contar lo que, según los expertos, salvaría vidas de inmediato:

Mejor seguimiento posparto: En muchos países, las nuevas madres reciben visitas domiciliarias de enfermeras o matronas durante la primera semana después del parto. En Estados Unidos, la mayoría de las mujeres solo tienen una revisión a las seis semanas. Ampliar la atención posparto para incluir seguimientos a las 24 horas, a las 72 horas y a la semana permitiría detectar las complicaciones a tiempo.

Señales de advertencia estandarizadas: Toda madre primeriza debe salir del hospital con una lista clara y escrita de señales de peligro, en su idioma materno. Se le debe decir: «Llame si experimenta alguna de estas señales. No espere. No dude. Llame».

Capacitación en equidad racial: Las disparidades en la mortalidad materna no se explican por la biología. Se explican por el racismo: en la medicina, en el acceso a la atención médica y en la forma en que se trata el dolor de manera diferente según el color de la piel. Esta es una crisis que requiere un cambio sistémico e institucional.

Mejor atención para embarazos de alto riesgo: Los embarazos múltiples (gemelos, trillizos o más) aumentan significativamente el riesgo de complicaciones. Estas madres necesitan un seguimiento más exhaustivo, no solo durante el embarazo, sino también durante el posparto.

Escuchar atentamente a las madres: El factor más común en las revisiones de muertes maternas es que la madre reportó síntomas y no fue tomada en serio. Cambiar esto requiere un cambio cultural en la formación de los médicos, en cómo se anima a las enfermeras a comunicar sus preocupaciones y en cómo se empodera a las madres para que defiendan sus derechos.

Preguntas frecuentes sobre la mortalidad materna

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