La concienciación sobre los accidentes cerebrovasculares no se trata de vivir con miedo.
Se trata de vivir con atención.
El coraje para percibir cambios sutiles.
La sensatez de buscar ayuda a tiempo.
La compasión para preocuparse por los seres queridos que parecen estar “mal”.
Porque la herramienta más poderosa para prevenir un derrame cerebral no es un medicamento ni una tomografía, sino la capacidad humana de escuchar a nuestros cuerpos, a nuestros seres queridos,
y a la sabiduría silenciosa que dice:
“Esto no me parece bien. Actuaré con cautela.”
Nota : Este artículo proporciona información general sobre salud. No sustituye el consejo médico profesional. Si experimenta algún síntoma preocupante, ya sea leve o repentino, consulte a un profesional de la salud de inmediato. Si sospecha que presenta síntomas de un derrame cerebral, llame a los servicios de emergencia inmediatamente.