ligeramente ácido que ralentiza la reaparición del moho.

Los pasos correctos para decirle adiós al moho.
Como dice el refrán, más vale prevenir que curar. Para evitar que el moho vuelva a aparecer, adopta estos sencillos hábitos diarios:
Ventile con regularidad: después de cada ducha o tras lavar los platos, abra las ventanas para expulsar la humedad. Si su habitación no dispone de uno, compre un deshumidificador o un extractor de aire.
Seca las superficies: limpia las juntas con una espátula o un paño seco después de cada uso. ¡El agua estancada es un caldo de cultivo para el moho!
Mantenimiento continuo: una vez por semana, rocíe un poco de vinagre blanco sobre las juntas para evitar la aparición de nuevas manchas.
Controla el estado de la silicona: ante el menor signo de agrietamiento o desprendimiento, reemplaza el sellador inmediatamente. La infiltración de humedad agravaría el problema.