Vas conduciendo por una carretera francesa cuando, de repente, una ancha franja roja flanqueada por dos líneas blancas llama tu atención. No, no es un detalle caprichoso del pintor municipal. Detrás de esta inusual señalización se esconde un sistema bien pensado, diseñado para que reduzcas la velocidad y salves vidas.
Cada año, las carreteras francesas siguen cobrándose víctimas. En 2023, 3400 personas perdieron la vida en nuestras carreteras. Si bien la tendencia es a la baja, el exceso de velocidad sigue siendo uno de los principales problemas. Para abordarlo, las autoridades están probando una solución visual proveniente de otros países: la línea roja. ¿Su objetivo? Obligar a los conductores a reducir la velocidad instintivamente en las zonas más peligrosas, ya sean curvas peligrosas o tramos urbanos de alto riesgo.

¿De dónde surgió la idea de pintar la carretera de rojo?
Antes de llegar a nuestro país, este sistema de señalización demostró su eficacia bajo el sol español. Se probó por primera vez en la autopista A-355, cerca de Málaga. En un tramo de cuatro kilómetros, se pintó una franja roja brillante en el centro de la carretera, bordeada por líneas blancas continuas. ¿Su secreto? Además de prohibir formalmente los adelantamientos, el color engaña al cerebro. Crea una ilusión óptica: la carretera parece estrecharse, lo que lleva a los conductores a reducir la velocidad de forma instintiva. Los resultados en materia de seguridad no tardaron en ser evidentes.
