Hace poco abrí una lata de Spam e inmediatamente noté grumos blancos esparcidos por toda la carne. ¿Mi primer pensamiento? ¿Será moho? Me quedé allí, con el tenedor en la mano, preguntándome si acababa de arruinar mi almuerzo. Si alguna vez has abierto una lata de carne procesada, has visto manchas blancas desconocidas y has sentido un atisbo de pánico, no estás solo.
Sustituyamos la incertidumbre por claridad. Aquí te explicamos qué son exactamente esas manchas blancas, por qué están ahí y cómo diferenciar entre la grasa inofensiva y algo que sí es motivo de preocupación.
¿Qué contienen los paquetes de spam?
Antes de abordar los grumos blancos, conviene entender de qué está hecho el Spam. El Spam es un producto cárnico precocido enlatado, elaborado mediante la combinación de:
Cerdo y jamón
Sal
Agua
Almidón de patata modificado (para ligar y mejorar la textura)
Azúcar
Nitrito de sodio (un conservante que previene el crecimiento bacteriano y mantiene el color)
Eso es todo. Sin aditivos misteriosos, sin grumos ocultos insertados intencionalmente. Al igual que muchas carnes procesadas, el Spam contiene grasa de cerdo como componente natural del corte utilizado. No se trata de relleno, sino de una característica funcional. La grasa aporta humedad, textura y sabor. Sin ella, el Spam sería seco, desmenuzable y mucho más difícil de cortar.
Cómo se elabora el Spam: La carne se muele y se mezcla con condimentos y conservantes, se envasa en latas, se sella herméticamente y luego se cocina dentro de la lata. Este método de sellado y procesamiento térmico es lo que hace que el Spam se conserve bien a temperatura ambiente y sea seguro para su almacenamiento a largo plazo.
