Durante décadas, los científicos han explorado el autismo como una compleja interacción de factores genéticos y ambientales, nunca como una afección con una sola causa. Ahora, nuevas investigaciones revelan una pieza sorprendente de este intrincado rompecabezas: el posible papel del microbioma intestinal materno en el desarrollo cerebral temprano.
No se trata de encontrar la causa del autismo, una variación del neurodesarrollo tan diversa como la propia humanidad. Más bien, se trata de profundizar nuestra comprensión de cómo interactúan los sistemas biológicos durante el delicado proceso del desarrollo fetal. Y los hallazgos, aunque preliminares, abren un nuevo e interesante capítulo en la neurociencia.
Lo que realmente muestra la investigación
Un estudio publicado en The Journal of Immunology exploró las conexiones entre las bacterias intestinales maternas, la señalización inmunitaria y el neurodesarrollo de la descendencia, utilizando modelos de ratón. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, liderados por el inmunólogo Dr. John Lukens, descubrieron algo complejo:
→ Ciertas bacterias intestinales en ratones preñados desencadenaron niveles elevados de una molécula inmunitaria llamada interleucina-17a (IL-17a).
→ Cuando la IL-17a se mantuvo elevada durante el embarazo, la descendencia mostró comportamientos análogos a ciertos rasgos relacionados con el autismo en ratones (interacción social reducida, movimientos repetitivos).
→ Cuando los investigadores bloquearon la IL-17a o alteraron el microbioma materno mediante trasplante fecal, estos patrones de comportamiento cambiaron.
Críticamente:
✓ Esto ocurrió en cepas de ratones genéticamente susceptibles, no en todos los ratones.
✓ El efecto dependió de una interacción inmuno-microbioma específica durante una ventana de desarrollo precisa.
✓ Los investigadores afirman explícitamente que estos hallazgos no equivalen a una relación causal entre el autismo y los seres humanos.
Como señaló el Dr. Lukens: “El microbioma materno ayuda a calibrar cómo responderá el sistema inmunitario de la descendencia a los desafíos, un proceso que puede influir indirectamente en el neurodesarrollo”.