Es violento, ya sea física o psicológicamente.

Esta es la señal más grave y no se puede ignorar. Un hombre violento, ya sea por abuso físico, amenazas o humillación verbal, no cambiará fácilmente. No intentes “arreglarlo”: huye de inmediato.
No dejes que el amor te ciegue.
El matrimonio debe ser un compromiso basado en el respeto, la confianza y el amor. Si tu pareja muestra varios de estos comportamientos, es fundamental reevaluar la relación. No te aferres a la esperanza de que cambie: las conductas tóxicas no desaparecen por arte de magia. Cuídate y elige una pareja que realmente te merezca.