Para sacarle el máximo partido a esta técnica, lo mejor es elegir un limón muy fresco y aromático. Cuanto más maduro esté, más agradable será su aroma.
Considere también lo siguiente:
- Cambie el limón después de uno o dos días como máximo;
- Colócalo siempre sobre un plato para proteger tus muebles;
- Continúe ventilando la habitación con regularidad, ya que nada puede reemplazar una buena ventilación.
Este consejo sirve como un pequeño estímulo adicional, pero obviamente no reemplaza las rutinas diarias básicas.