Para que tus rollos luzcan profesionales y tengan la textura perfecta, aplica estos consejos:
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Es fundamental apretarlo: el calabacín tiene más del 90 % de agua. No lo aprietes solo con las manos; envuélvelo en un paño de cocina limpio y apriétalo con fuerza sobre el fregadero. Cuanto menos humedad quede, más compacta será la base.
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Enfriamiento rápido: Deja enfriar la base durante los 5 minutos exactos que indica la receta. Si empiezas a rallar el queso sobre la masa demasiado caliente, el queso se derretirá antes incluso de formar el rollo, lo que dificultará enrollarlo.
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Ancho del relleno: No coloque el relleno (jamón y queso) hasta el final del rollo. Deje aproximadamente 2 centímetros de espacio vacío en el borde que enrolle al final; esto evitará que el relleno se salga al enrollar.
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Para servir: Si cortas los panecillos demasiado finos mientras aún están calientes, podrían deshacerse. Déjalos reposar unos 10 minutos después de sacarlos del horno antes de cortarlos en círculos uniformes.