El color oscuro de la carne puede indicar que sus jugos se han debilitado debido al estrés y que las fibras musculares han perdido elasticidad, lo que afecta negativamente su textura al asarla o cocinarla. Además, almacenar la carne a temperaturas demasiado altas o bajas puede perjudicar su calidad. Un color oscuro puede ser señal de que se ha almacenado durante demasiado tiempo en condiciones desfavorables y ya no es apta para el consumo.
- Por el contrario, una carne que parece muy tierna puede dar la impresión de frescura y buena calidad, pero esto no siempre es cierto. La ternura de la carne puede ser consecuencia del estrés que sufrió el animal antes del sacrificio, lo que puede afectar su textura y contenido de humedad. Una carne más tierna de lo esperado puede perder más humedad durante la cocción, lo que la hace menos jugosa y, por lo tanto, menos sabrosa.