Cosas que no debes ignorar:
Sensación de presión, opresión o ardor en el pecho. Malestar intermitente. Dolor similar a una simple indigestión. En las mujeres, este dolor suele ser menos intenso y puede confundirse con reflujo ácido. Si el malestar persiste, es fundamental consultar a un médico de inmediato.

Dolor en la parte superior del cuerpo: cuando el corazón toma otros caminos
El dolor que se irradia a la mandíbula, la espalda o los hombros puede ser una señal de alerta, especialmente en las mujeres.
Las señales a las que hay que prestar atención:
Dolor persistente o intermitente en la mandíbula o la espalda. Molestias que se irradian a los brazos o el cuello. Dolor que te despierta en mitad de la noche. Aunque a menudo se atribuye a una simple tensión muscular, este dolor es, sin embargo, una señal de alerta importante que no debe ignorarse.
Náuseas, indigestión y dolor de estómago
Los problemas digestivos pueden ser engañosos, pero cuando aparecen sin motivo aparente, es mejor mantenerse alerta.
Lo que debes observar:
Náuseas persistentes, incluso sin haber ingerido alimentos inusuales. Vómitos inexplicables. Sensación de pesadez en la parte superior del abdomen. Los infartos a veces se confunden con una simple indigestión. Si estos síntomas son inusuales y persistentes, es necesario consultar a un médico.
Sudores fríos y mareos
Sudar sin motivo aparente, especialmente en reposo, puede ser una señal de alerta importante.
Las señales preocupantes:
Sudor frío sin esfuerzo físico. Sensación de mareo o desmayo. Amenaza repentina e inexplicable. Muchos lo atribuyen al estrés o a un ataque de ansiedad, pero ante la duda, lo mejor es consultar con un médico.

Palpitaciones cardíacas: cuando el corazón se acelera sin motivo aparente.
Un corazón que late demasiado rápido o de forma irregular, sin ningún esfuerzo en particular, puede indicar un trastorno subyacente.