El lunes de Pascua de 2025, el papa Francisco falleció serenamente a los 88 años, tras sufrir un derrame cerebral seguido de una insuficiencia cardíaca irreversible. Antes de morir, ofreció una última muestra de gratitud a su enfermero personal, Massimiliano Strappetti, susurrando: «Gracias por traerme de vuelta a la plaza». Estas sencillas palabras, cargadas de gratitud, revelan el vínculo sincero entre el pontífice y el hombre que lo cuidó hasta el final.
En las últimas horas de su vida, el Papa Francisco ofreció una conmovedora expresión de gratitud. Mientras luchaba contra las secuelas de un derrame cerebral e insuficiencia cardíaca, encontró la fuerza para agradecer al hombre que lo había apoyado incansablemente. Este gesto de despedida, dirigido a su enfermera personal, resuena como un eco de la humildad que caracterizó todo su pontificado.
