Tenedores de plástico en el huerto: todos los jardineros lo hacen, y la razón es ingeniosa.

Tenedores de plástico en el huerto: todos los jardineros lo hacen, y la razón es ingeniosa.

 

Aquí es donde entra en juego esta sorprendente idea: plantar horquillas de plástico en la tierra con los dientes apuntando hacia arriba alrededor de las plantas más delicadas.
El principio es muy simple y por eso es tan eficaz. Los dientes apuntando hacia arriba crean una pequeña barrera física. Los visitantes no deseados que se acercan al suelo se resisten a cruzar este desagradable obstáculo. El resultado: tus lechugas, fresas o plántulas son menos accesibles.
Es como un pequeño erizo protector alrededor de cada planta. No es un milagro, pero puede limitar significativamente los daños, especialmente en áreas pequeñas como un bancal elevado o una jardinera de balcón.

Solución económica y fácil de implementar.

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