Si tienes un poco de hambre antes de acostarte, media manzana, consumida al menos una hora antes, puede ser una buena opción. Lo ideal es acompañarla con una pequeña fuente de proteínas o grasas saludables, como algunos frutos secos o yogur natural, para un efecto más suave y satisfactorio.
La manzana sigue siendo una valiosa aliada cotidiana, siempre que se consuma con moderación y sentido común. Porque en nutrición, como en todo, es una dieta equilibrada —y no los excesos— la que realmente nos beneficia.