Para que los jugos curativos de la siempreviva actúen con la máxima eficacia, es necesario preparar correctamente la piel y aplicar la hoja. Siga estos sencillos pero importantes pasos durante varios días:
Paso 1: Baño de pies preparatorio
Antes de comenzar a trabajar con la planta, debes ablandar la piel de tus pies. Remójalos en agua tibia con sal marina o bicarbonato de sodio durante 15 a 20 minutos. Luego, sécalos bien con una toalla limpia, prestando especial atención a la zona alrededor de la planta.
Paso 2: Preparación de la hoja medicinal
Toma una hoja fresca y jugosa de la planta de interior. Lávala con agua fría corriente para eliminar el polvo. Para empezar, solo tienes que retirar con cuidado la fina capa exterior (cutícula) de un lado de la hoja. Así accederás a la parte carnosa, llena de savia y mucosidad curativas.
Paso 3: Colocación y fijación
Coloca la hoja directamente sobre la planta, asegurándote de que el lado limpio y jugoso esté en contacto directo con ella. Cubre la planta con una tirita médica de buena calidad para fijarla y evitar que la hoja se mueva. Si la planta está en una posición incómoda, puedes usar un calcetín de algodón sobre la tirita para mayor estabilidad.
Paso 4: Reemplazo y consistencia
Deje la compresa puesta en el pie durante todo el día. Por la noche, antes de acostarse, retire la compresa vieja, limpie suavemente la zona con agua tibia e inmediatamente coloque una nueva compresa sin cubrir y una tirita nueva en el pie para que actúe durante la noche. Repita este procedimiento durante tres o cuatro días seguidos.