¿Esa planta rastrera de hojas suculentas que se extiende por tu jardín? Es la verdolaga (Portulaca oleracea), a menudo considerada una mala hierba persistente, pero que en realidad es una de las plantas comestibles más nutritivas del planeta. Antes de usar la pala, considera estas ocho razones científicamente comprobadas para dejarla crecer.
1. Una de las fuentes vegetales más ricas en Omega-3.
La verdolaga contiene más ácido alfa-linolénico (ALA) que prácticamente cualquier otra verdura de hoja verde, superando incluso a las espinacas y la col rizada. Sorprendentemente, también aporta pequeñas cantidades de EPA, un ácido graso omega-3 que normalmente solo se encuentra en fuentes marinas. Estas grasas saludables favorecen la salud cardiovascular, la función cognitiva y la respuesta inflamatoria natural del organismo.
2. Rico en antioxidantes y compuestos antiinflamatorios.
Rica en glutatión, betalaínas y flavonoides, la verdolaga ayuda a neutralizar el estrés oxidativo. Estudios nutricionales sugieren que su consumo regular puede contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.